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Viajar a Malta nos supone siempre abrir el baúl lleno de recuerdos tras todo lo vivido en los torneos disputados. Pues allá íbamos, una vez más, camino de conseguir el tercer título consecutivo desde el comienzo de los torneos de Call of Duty en el festival de videojuegos del país. Nada ni nadie nos podía parar, quizás el viento de la isla sí, pero igualmente le hicimos frente.

El primer día fue un trámite para iniciar la toma de contacto con el torneo y así estar preparados para la fase crucial. Tras superar la fase de grupos, arrancaba nuestro camino por el winner bracket. Los portugueses de For The Win fueron nuestro primer obstáculo del playoff y serían también el último. Pero no vamos a anticiparnos a los hechos. Tras ganarles, tocaba verse las caras con Electrify en unas semifinales apasionantes. La madrugada del sábado nos dejó uno de los mejores partidos del torneo. Comenzamos el partido con un 0-2 abajo, pero con la cabeza bien alta logramos la remontada.

Llegaba el domingo, un día hecho para campeonar. El primer paso era ganar a otro equipo español, Eternal. Sin apenas dar chance al rival (3-0), nos clasificamos a la ansiada gran final y desde ese instante nos quedamos a la espera de encontrar rival.

Una vez más, FTW se cruzó en nuestro camino. La final tuvo todo lo que le podíamos pedir. Igualdad, emoción, remontadas y mucha, mucha intensidad. Como todos los partidazos de estas características, se decidió en un agónico último mapa. Volvimos a sentir el placer y el éxtasis de la victoria, por tercera vez. Malta volvió a ser conquistada por las garras tras un torneo en el que nuestros jugadores demostraron un nivel a la altura de lo esperado.

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